Blogia
Libromaníacos

3º de ESO

Prerrenacimiento

El género lírico

La novela en el Barroco. Tema 8

Teresa y Mª del Mar, 3º A.

El Madrid de Alatriste

POESÍA DEL BARROCO

LOPE DE VEGA

 

Un soneto me manda hacer Violante;
en mi vida me he visto en tal aprieto,
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y aun parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que estoy los trece versos acabando:
contad si son catorce, y está hecho.

A UNA CALAVERA

                  XLIII

Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura destos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos,
aquí los ojos de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo.

Aquí la estimativa en que tenía
el principio de todo el movimiento,
aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!,
¿dónde tan alta presunción vivía,
desprecian los gusanos aposento?

______________________________

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

 

FRANCISCO DE QUEVEDO

 

  Miré los muros
 
 
  Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
 
  Salíme al campo: vi que el sol bebía          5
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.
 
  Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,             10
mi báculo más corvo y menos fuerte.
 
  Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:

Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

__________________________

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

 

PRONUNCIA CON SUS NOMBRES LOS TRASTOS Y MISERIAS DE LA VIDA

La vida empieza en lágrimas y caca,
Luego viene la mu, con mama y coco,
Síguense las viruelas, baba y moco,
Y luego llega el trompo y la matraca.

En creciendo, la amiga y la sonsaca,
Con ella embiste el apetito loco,
En subiendo a mancebo, todo es poco,
Y después la intención peca en bellaca.

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca,
Soltero sigue toda Perendeca,
Casado se convierte en mala cuca.

Viejo encanece, arrúgase y se seca,
Llega la muerte, todo lo bazuca,
Y lo que deja paga, y lo que peca.

A Apolo siguiendo a Dafne

Bermejazo platero de las cumbres,
a cuya luz se espulga la canalla:
la ninfa Dafne, que se afufa y calla,
si la quieres gozar, paga y no alumbres.

Si quieres ahorrar de pesadumbres,
ojo del cielo, trata de compralla:
en confites gastó Marte la malla,
y la espada en pasteles y en azumbres.

Volvióse en bolsa Júpiter severo;
levantóse las faldas la doncella
por recogerle en lluvia de dinero.

Astucia fue de alguna dueña estrella,
que de estrella sin dueña no lo infiero:
Febo, pues eres sol, sírvete de ella.

 

A Dafne, huyendo de Apolo

"Tras vos, un alquimista va corriendo,
Dafne, que llaman Sol, ¿y vos tan cruda?
Vos os volvéis murciégalo sin duda,
pues vais del Sol y de la luz huyendo.

Él os quiere gozar, a lo que entiendo,
si os coge en esta selva tosca y ruda:
su aljaba suena, está su bolsa muda;
el perro, pues no ladra, está muriendo.

Buhonero de signos y planetas,
viene haciendo ademanes y figuras,
cargado de bochornos y cometas."

Esto la dije; y en cortezas duras
de laurel se ingirió contra sus tretas,
y, en escabeche, el Sol se quedó a escuras.

  A UN HOMBRE DE GRAN NARIZ

Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.

SONETO

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

Apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.

PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

 

LUIS DE GÓNGORA

La dulce boca que a gustar convida
Un humor entre perlas distilado,
Y a no invidiar aquel licor sagrado
Que a Júpiter ministra el garzón de Ida,

Amantes, no toquéis, si queréis vida;
Porque entre un labio y otro colorado
Amor está, de su veneno armado,
Cual entre flor y flor sierpe escondida.

No os engañen las rosas que a la Aurora
Diréis que, aljofaradas y olorosas
Se le cayeron del purpúreo seno;

Manzanas son de Tántalo, y no rosas,
Que pronto huyen del que incitan hora
Y sólo del Amor queda el veneno.

Ándeme yo caliente
  Y ríase la gente.

 Traten otros del gobierno
Del mundo y sus monarquías,
Mientras gobiernan mis días
Mantequillas y pan tierno,
Y las mañanas de invierno
Naranjada y aguardiente,
  Y ríase la gente.

 Coma en dorada vajilla
El príncipe mil cuidados,
Cómo píldoras dorados;
Que yo en mi pobre mesilla
Quiero más una morcilla
Que en el asador reviente,
  Y ríase la gente.

 Cuando cubra las montañas
De blanca nieve el enero,
Tenga yo lleno el brasero
De bellotas y castañas,
Y quien las dulces patrañas
Del Rey que rabió me cuente,
  Y ríase la gente.

 Busque muy en hora buena
El mercader nuevos soles;
Yo conchas y caracoles
Entre la menuda arena,
Escuchando a Filomena
Sobre el chopo de la fuente,
  Y ríase la gente.

 Pase a media noche el mar,
Y arda en amorosa llama
Leandro por ver a su Dama;
Que yo más quiero pasar
Del golfo de mi lagar
La blanca o roja corriente,
  Y ríase la gente.

 Pues Amor es tan cruel,
Que de Píramo y su amada
Hace tálamo una espada,
Do se junten ella y él,
Sea mi Tisbe un pastel,
Y la espada sea mi diente,
  Y ríase la gente

FÁBULA DE POLIFEMO Y GALATEA

Al Conde de Niebla

Estas que me dictó, rimas sonoras,
Culta sí aunque bucólica Talía,
Oh excelso Conde, en las purpúreas horas
Que es rosas la alba y rosicler el día,
Ahora que de luz tu niebla doras,
Escucha, al son de la zampoña mía,
Si ya los muros no te ven de Huelva
Peinar el viento, fatigar la selva.

Templado pula en la maestra mano
El generoso pájaro su pluma,
O tan mudo en la alcándara, que en vano
Aun desmentir el cascabel presuma;
Tascando haga el freno de oro cano
Del caballo andaluz la ociosa espuma;
Gima el lebrel en el cordón de seda,
Y al cuerno al fin la cítara suceda.

Treguas al ejercicio sean robusto,
Ocio atento, silencio dulce, en cuanto
Debajo escuchas de dosel augusto
Del músico jayán el fiero canto.
Alterna con las Musas hoy el gusto,
Que si la mía puede ofrecer tanto
Clarín —y de la Fama no segundo—,
Tu nombre oirán los términos del mundo.

                              I

Donde espumoso el mar sicilïano
El pie argenta de plata al Lilibeo,
Bóveda o de las fraguas de Vulcano
O tumba de los huesos de Tifeo,
Pálidas señas cenizoso un llano,
Cuando no del sacrílego deseo,
Del duro oficio da. Allí una alta roca
Mordaza es a una gruta de su boca.

Guarnición tosca de este escollo duro
Troncos robustos son, a cuya greña
Menos luz debe, menos aire puro
La caverna profunda, que a la peña;
Caliginoso lecho, el seno obscuro
Ser de la negra noche nos lo enseña
Infame turba de nocturnas aves,
Gimiendo tristes y volando graves. (…)

Poesía del Renacimiento

GARCILASO DE LA VEGA

SONETO I

Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por dó me ha traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

mas cuando del camino estoy olvidado,
a tanto mal no sé por dó he venido:
sé que me acabo, y mas he yo sentido
ver acabar conmigo mi cuidado.

Yo acabaré, que me entregué sin arte
a quien sabrá perderme y acabarme,
si quisiere, y aun sabrá querello:

que pues mi voluntad puede matarme,
la suya, que no es tanto de mi parte,
pudiendo, ¿qué hará sino hacello?

SONETO V

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuando tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

SONETO X

¡Oh dulces prendas, por mí mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería,
Juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas!

¿Quién me dijera, cuando las pasadas
horas que en tanto bien por vos me vía,
que me habiáis de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

Pues en una hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,
lleváme junto el mal que me dejastes;

si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes, porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.

SONETO XI

Hermosas ninfas, que, en el río metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas;

agora estéis labrando embebecidas
o tejiendo las telas delicadas,
agora unas con otras apartadas
contándoos los amores y las vidas:

dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando,

que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá despacio consolarme.

 

SONETO XIII

A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!

SONETO XXIII

En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

SONETO XXVI

Echado está por tierra el fundamento
que mi vivir cansado sostenía.
¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día!
¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento!

¡Oh cuán ocioso está mi pensamiento
cuando se ocupa en bien de cosa mía!
A mi esperanza, así como a baldía,
mil veces la castiga mi tormento.

Las más veces me entrego, otras resisto
con tal furor, con una fuerza nueva,
que un monte puesto encima rompería.

Aquéste es el deseo que me lleva,
a que desee tornar a ver un día
a quien fuera mejor nunca haber visto.

Égloga III (fragmento)

Cerca del Tajo, en soledad amena,
de verdes sauces hay una espesura
toda de hiedra revestida y llena,
que por el tronco va hasta el altura
y así la teje arriba y encadena
que el sol no halla paso a la verdura;
el agua baña el prado con sonido,
alegrando la vista y el oído.

Con tanta mansedumbre el cristalino
Tajo en aquella parte caminaba
que pudieran los ojos el camino
determinar apenas que llevaba.
Peinando sus cabellos de oro fino,
una ninfa del agua do moraba,
la cabeza sacó, y el prado ameno
vido de flores y de sombras lleno.

FRAY LUIS DE LEÓN

 

Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;

 Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado!

 No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

 ¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?

 ¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

 Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

 Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

 Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

 Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.

 Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.

 Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.

 El aire del huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro pone olvido.

 Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.

 La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.

 A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.

 Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.

 A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

SAN JUAN DE LA CRUZ

 

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.                     5
 
  A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.                     10
 
  En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía                              
sino la que en el corazón ardía.                 15
 
  Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.                    20
 
  ¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!                  25
 
  En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.               30
 
  El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.                  35
 
  Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado

entre las azucenas olvidado.                    

Mester de clerecía

Trabajo realizado por Nazaret, Alejandro, Guillermo y Natalia 3º B

Mester de juglaría

Mester de juglaría

Mester de juglaría significa oficio de juglares. Son un conjunto de poemas épicos de los siglos XII y XIII llamados cantares de gesta, que se difundieron a través de los juglares. La finalidad de estos cantares es dar a conocer la figura del héroe en tiempos de la reconquista de los territorios de los musulmanes. También tenían los objetivos de entretener y divertir al público.

        

          Características de estos cantares:

–                   Libertad de metro y rima. Su métrica es irregular. Estos poemas están escritos en un tipo de estrofa  llamado tirada épica.

–                   El lenguaje es espontáneo y accesible para lograr con ello la complicidad del auditorio.

–                   Emplean fórmulas junglarescas que rellenan los versos y ayudan a  la memorización.

–                   Se incluye el diálogo directo de los personajes intercalado en el discurso del narrador. El lenguaje es rico y las descripciones son vivas y plásticas.

 

          Muy pocos cantares de gesta hay conservados. Debido a su transmisión oral. Entre ellos está el Poema de Mio Cid, del XII;  Mocedades de Rodrigo, del siglo XIV, en unos versos del Cantar de Roncesvalles.

El poema de Mio Cid

         Es el más antiguo de los cantares de gesta narra las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, sobre él se fundaron muchas leyendas.

         Se compuso en el siglo XII (1207) y el autor es anónimo por lo que se divulgaron varias ideas sobre un posible autor. La historia nos llegó en un manuscrito en el que falta la primera página.

 

         El poema se divide en tres partes:

  • Cantar del destierro:El Cid es desterrado por el rey Alfonso VI. El héroe se va con sus mejores soldados va participando en gestas bélicas para poder volver.
  • Cantar de la bodas:El Cid conquista Valencia y casa a sus hijas con los infantes de Carrión. Así el Cid empieza a recuperar su honra.
  • Cantar de la afrenta de Corpes:Los infantes de Carrión eran cobardes y por esto deciden vengarse de las hijas del Cid maltratándolas. El Cid se venga de los infantes y las hijas se casan con los infantes de Navarra y de Aragón

        

         El poema destaca los valores más grandes del señor: valiente, justo, fiel...

El conflicto general es la deshonra del Cid, porque el rey Alfonso VI lo destierra, a partir de ese momento el Cid se empeña en recuperar su honor y ganar territorios. El rey lo readmite en Castilla.

         El Poema de Mio Cid tiene todas las características de una obra juglaresca:

  • Compuesta en tiradas épicas.
  • Lenguaje claro y con sobriedad. Predomina el dialogo y fórmulas juglarescas.
  • Historias jugosas con personajes vivos y reales y sentido del humor.

José Luis, José Javier, José Antonio y Antonio 3ºA

El Mester de clerecía

El mester de clerecía es la labor de los autores cultos que comienzan a componer sus obras en el siglo XIII.

Características:
Temas eruditos.
Lenguaje cuidado.
Mayor rigor formal.
Elección de la cuaderna vía.

La cuaderna vía es la estrofa que utilizan, de origen francés, se trata de una combinación de 4 versos.
Una de sus obras mas representativas es el Libro de Alexandre.
Los autores de la clerecía, eran hombres cultos, inspirados en la tradición clásica...
Su lenguaje es cuidado y culto, en una lengua romance. El lenguaje era fluido, natural y cercano al pueblo.

Sus obras principales:
Milagros de nuestra señora (siglo XII).
El libro de buen amor (siglo XIV).
Las obras del Canciller Ayala (siglo XIV).
Obras anónimas.

6.1. Gonzalo de Berceo. Milagros de nuestra señora.
Es nuestro primer poeta de nombre conocido. Nació en La Rioja y su labor se desarrolló en los monasterios. Su obra más famosa es Milagros de Nuestra Señora.
Se compone de 25 narraciones en verso, 911 estrofas escritas en cuaderna vía. Casi ninguno es original.
Berceo adaptará a su estilo y a sus propósitos un conjunto de leyendas escritas en latín que circulaban por Europa.
Su obra se caracteriza por su carácter didáctico. Esto le llevará a escribir historias de la vida cotidiana. A veces utiliza fórmulas  propias de los juglares.
Muchas de las obras de Berceo tienen una clara función propagandística.

6.2. Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. Libro de buen amor.

Autor nacido a finales del siglo XIII. Solo conocemos su cargo eclesiástico y que formó parte de tribunales que juzgaban a clérigos de vida relajada. Su única obra fue el Libro de buen amor.

Comienza con un prólogo en el que se defiende la intención. Juan Ruiz afirma que el objetivo de la obra es didáctico y moralizante: censurar el loco amor (el amor humano) frente al amor de dios (el buen amor). 
Después se desarrolla el argumento principal. El protagonista cuenta en primera persona y con un tono burlesco una sucesión de episodios amorosos. Se incluyen fábulas, apólogos, serranas, poemas a la virgen, etc. La obra también contiene una crítica a la sociedad de la época. 

En cuanto al estilo, se utiliza la primera persona, recursos retóricos (paralelismos, comparaciones, interrogaciones retóricas o la ironía), elementos juglarescos, que lo acercan al lenguaje popular (refranes, dichos o terminos de la vida cotidiana)...

La obra está escrita en cuaderna vía en casi su totalidad, aunque se utilicen otras estrofas en poemas como las serranas o los poemas dedicados a la virgen.

Mª del Mar y Adrián 3ºA

La prosa medieval. Alfonso X el Sabio y Don Juan Manuel

La prosa medieval. Alfonso X el Sabio y Don Juan Manuel

 

         Los primeros textos escritos en romance son las glosas. (Se trata de aclaraciones que hacían en los márgenes de los libros escritos en latín ante palabras que eran desconocidas en la lengua oral). No poseen carácter literario. Estas glosas datan del siglo X. Las más conocidas son las glosas emilianenses, halladas en el monasterio de San Millán de la Cogolla, y las glosas silenses pertenecientes al monasterio de Santo Domingo de Silos.

         Las primeras manifestaciones de obras literarias en prosa son las traducciones que hicieron al castellano de colecciones de apólogos y cuentos de origen oriental (el Sendebar o el Calima e Dimna ).

        

         Alfonso X logró dar al castellano, por primera vez la dignidad de lengua oficial frente al latín. La Escuela de Traductores de Toledo tuvo un papel fundamental en la labor de este rey, que pretendía recoger todo el saber de su época.

         La producción de Alfonso X abarca obras jurídicas: Las siete partidas, Libro del saber de la astronomía, Historia de España; Grande y general historia, Libro del ajedrez, dados y tablas ).

         Don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X el Sabio nació a finales del siglo XIII. Es el primer escritor español con conciencia de autor y que se preocupa por el modo de transmisión y conservación de sus escritos. Escribió en prosa varias obras entre las que sobresale: El Conde Lucanor.

         El Conde Lucanor es una obra didáctica en la que destaca el primero de sus cinco libros, compuesto por cincuenta y un cuentos que Patronio, ayo del joven conde, le relata para ilustrar los problemas que el noble plantea. La estructura siempre es la misma:

             -Planteamiento de problema por el conde y petición del consejo.

             -Patronio le relata un cuento que sirve de ejemplo y solución.

             -Interviene el autor aportando un pareado a modo de moraleja.

         Durante toda la obra se observa un estilo claro y un afán didáctico. Don Juan Manuel dio un gran impulso a la prosa castellana con la claridad y la sencillez de su estilo y el enriquecimiento del vocabulario.

         Muchos de los cuentos que escribe Don Juan Manuel tienen su fuente de inspiración en los apólogos ya citados.

Moisés e Ismael 3ºB